El equipo de campo se desplaza con un camión-perforador equipado con hélice continua y martillo de seguridad para ensayos SPT, además de un penetrómetro dinámico ligero. En Tarragona, donde el basamento rocoso alterna con depósitos aluviales del Francolí, es frecuente combinar la prospección mecánica con el ensayo SPT a intervalos de 1,5 m para obtener la resistencia a la penetración N. Antes de definir el tipo de cimentación sísmica, se ejecutan calicatas hasta 4 m de profundidad y se toman muestras inalteradas para ensayos de corte directo y triaxial cíclico. La campaña se complementa con georradar GPR en zonas urbanas para detectar servicios enterrados sin excavar.

En suelos tipo III del Baix Camp el coeficiente de amplificación sísmica supera 1,6, exigiendo modelos dinámicos detallados para el diseño de cimentaciones.