En Tarragona, los suelos aluviales del río Francolí y las formaciones calcáreas de la Serra de la Mussara presentan contrastes que cualquier proyecto debe reconocer desde el inicio. La clasificación de suelos USCS/AASHTO no es un trámite burocrático; es la base para decidir si una parcela admite cimentaciones superficiales o requiere soluciones profundas. En nuestra experiencia, cuando el equipo recibe muestras de la Part Alta o del polígono industrial de Riu Clar, lo primero es aplicar los tamices y los límites de Atterberg para encuadrar el material en los grupos de la USCS o en los índices de la AASHTO. Este paso condiciona desde la compactación de terraplenes hasta la elección del tipo de pavimento. Para terrenos con fracciones gruesas dominantes, complementamos la clasificación con un ensayo granulométrico que precisa las curvas; si aparecen finos plásticos, los límites de Atterberg resultan imprescindibles para separar limos de arcillas. La clasificación de suelos en Tarragona se vuelve así un filtro técnico que evita sorpresas en obra.

Clasificar correctamente un suelo en Tarragonia reduce hasta un 30% los sobrecostes por cambios de cimentación durante la excavación.