El suelo de la Part Alta de Tarragona, con su sustrato rocoso calcáreo, contrasta fuertemente con los depósitos aluviales del Francolí que dominan barrios como Campclar o Sant Pere i Sant Pau. Mientras la roca ofrece capacidades portantes altas, las gravas y limos del valle fluvial requieren un control riguroso de compacidad y resistencia. Para caracterizar esa variabilidad aplicamos el ensayo SPT, un método de campo que mide el número de golpes necesarios para hincar un toma-muestras a 30 cm. En suelos granulares de Tarragona este parámetro es decisivo. Complementamos la investigación con una calicata exploratoria en zonas donde se necesita ver la estratigrafía directa y con un ensayo de permeabilidad en campo cuando el nivel freático está cerca de la cota de cimentación.

El SPT sigue siendo la herramienta más fiable para correlacionar el número de golpes con la compacidad relativa de arenas y gravas en Tarragona.