Los sedimentos cuaternarios que conforman el subsuelo de Tarragona, desde las gravas del Francolí hasta los limos arcillosos de la llanura litoral, presentan una granulometría muy variable que condiciona directamente el diseño de cimentaciones. La ciudad, asentada sobre un sustrato mioceno que aflora en la Part Alta y recubierto por depósitos aluviales y coluviales en las zonas de expansión, exige una caracterización precisa de la fracción fina y gruesa. El análisis granulométrico por tamizado, complementado con hidrómetro cuando la muestra contiene más de un 10% de finos, permite clasificar el suelo según el Sistema Unificado de Clasificación de Suelos y anticipar su comportamiento mecánico e hidráulico. Nuestro laboratorio ejecuta este ensayo bajo la norma UNE-EN ISO 17892-4:2019, con trazabilidad metrológica verificada según los requisitos de la acreditación ENAC. La correcta interpretación de la curva granulométrica evita sobredimensionamientos en zapatas y problemas de drenaje en sótanos excavados por debajo del nivel freático, especialmente en el entorno del puerto.
La curva granulométrica no es un trámite: es la firma genética del suelo que condiciona la permeabilidad, la compactación y la respuesta ante cargas.



