El crecimiento urbano de Tarragona, desde el puerto romano hasta los desarrollos residenciales del siglo XXI, ha transformado un territorio con marcada complejidad geotécnica. La ciudad se asienta sobre depósitos aluviales del Francolí y formaciones calcáreas del Mioceno, donde la heterogeneidad del subsuelo exige un análisis riguroso. El cálculo de factor de seguridad (FS) permite cuantificar el margen de estabilidad frente al deslizamiento, el vuelco o la falla por capacidad de carga. En proyectos de ampliación portuaria o edificación en ladera, este parámetro se vuelve crítico. Combinamos el FS con la estabilidad de taludes para evaluar cortes en roca y suelo, y con el ensayo SPT cuando se requieren perfiles de resistencia in situ.

Un FS inferior a 1,5 en condiciones estáticas o a 1,1 bajo sismo implica rediseñar la geometría del talud o incorporar refuerzos.