En Tarragona, el diseño de pavimento flexible arranca con el reconocimiento del terreno mediante calicatas. El equipo de perforación extrae muestras representativas a profundidades de hasta 3 metros. Luego se ensayan en laboratorio para determinar la capacidad de soporte de la subrasante. Este proceso es clave en vías portuarias y accesos industriales de la zona petroquímica. Complementamos la campaña con un ensayo CBR para evaluar la resistencia del suelo compactado, y con una clasificación de suelos según el sistema unificado (USCS). Sin estos datos, cualquier diseño de pavimento flexible corre el riesgo de fallar prematuramente.

El módulo resiliente de la subrasante es el parámetro que define el espesor final del paquete estructural en un pavimento flexible.