El diseño de pavimento flexible en Tarragona empieza con una compactadora de placa vibrante o un martillo de impacto ligero sobre la subrasante. Estas herramientas definen la capacidad portante del terreno natural antes de proyectar capa alguna. En Tarragona, con sus 141.000 habitantes y un puerto que genera tráfico pesado constante, la solicitación mecánica sobre las vías urbanas y los accesos a la AP-7 es muy superior a la de una ciudad interior de tamaño similar. Por eso cada proyecto de diseño de pavimento flexible requiere una caracterización precisa del suelo de fundación.
El equipo técnico evalúa in situ la resistencia con ensayos de placa de carga y correlaciona los datos con el estudio de tráfico futuro. A partir de ahí se dimensionan capas de mezcla bituminosa, base granular y subbase. La trayectoria en Tarragona demuestra que una mala compactación de la explanada acorta la vida útil del pavimento flexible a la mitad. Complementamos esa fase con un control de densidad mediante el método del cono de arena para verificar la compactación de rellenos y capas de base.
El pavimento flexible bien diseñado en Tarragona distribuye las cargas del tráfico pesado portuario sin agrietarse, incluso con variaciones térmicas de 20 grados en un mismo día.



