La humedad costera de Tarragona, combinada con la presencia de suelos aluviales en el llano del Francolí y formaciones arcillosas en las colinas del interior, exige un enfoque riguroso en el diseño de cimentaciones superficiales. Aquí las zapatas y losas deben adaptarse a variaciones locales de capacidad portante que pueden cambiar en pocos metros. Por eso, antes de definir el tipo de cimentación, el equipo técnico realiza una campaña de exploración que incluye calicatas y ensayos in situ, integrando los resultados con el estudio de mecánica de suelos para obtener perfiles estratigráficos fiables. En Tarragona, una zonificación sísmica moderada según la normativa NCSE-02 también condiciona las decisiones de proyecto.

En Tarragona, la heterogeneidad del subsuelo exige campañas geotécnicas detalladas para que las cimentaciones superficiales cumplan con asientos inferiores a 2,5 cm.