El Mediterráneo no solo baña las playas de Tarragona; también define el comportamiento de sus suelos. La humedad salina y la heterogeneidad geológica, con depósitos cuaternarios que se alternan con afloramientos rocosos del Mioceno, obligan a un diseño de cimentaciones superficiales meticuloso. En la zona portuaria o en los ensanches de Ponent, la capa freática superficial es un factor de riesgo que pocos consideran hasta que aparecen asientos diferenciales. El equipo técnico de la zona, con trayectoria consolidada en proyectos regionales, aplica la normativa del Código Estructural y el Eurocódigo 7 para asegurar que cada zapata corrida o losa de cimentación transmita las cargas al terreno sin sorpresas. La clave en Tarragona está en leer el subsuelo antes de verter el primer metro cúbico de hormigón. Por eso, en zonas con rellenos antrópicos cerca del río, complementamos la campaña geotécnica con un ensayo CPT para delinear estratos sin alteración de muestras.
En Tarragona, la diferencia entre una cimentación que dura 50 años y una que falla en 5 está en la correcta interpretación de los limos del Francolí.



