La norma UNE 21302-121 define los principios del sondeo eléctrico vertical (SEV), una técnica geofísica que en Tarragona resulta especialmente útil por la variabilidad litológica que presenta la ciudad. Desde los depósitos aluviales del Francolí hasta las formaciones calcáreas del Mioceno, la resistividad eléctrica permite diferenciar estratos sin necesidad de perforaciones invasivas. En nuestra experiencia, combinar el SEV con un estudio de mecánica de suelos es la estrategia más acertada para obtener un modelo geotécnico fiable antes de diseñar cimentaciones o infraestructuras lineales. Trabajamos con equipos multielectródicos que registran perfiles de resistividad aparente hasta profundidades de 40-60 metros, según la configuración del dispositivo Wenner o Schlumberger. El resultado es una sección geoeléctrica que interpretamos con software de inversión 2D, integrando la información geológica disponible de la zona.

El SEV permite detectar paleocauces y niveles freáticos que no se identifican con calicatas superficiales, evitando sorpresas en obra.