La estabilización de suelos para carreteras en Tarragona se rige por el Pliego de Prescripciones Técnicas Generales para Obras de Carreteras y Puentes (PG-3), que exige tratar los suelos marginales o tolerables antes de colocarlos como explanada. La geología de la zona, con depósitos aluviales del Francolí y formaciones margosas del Mioceno, impone retos específicos: los suelos arcillosos de baja plasticidad requieren aporte de cal o cemento para alcanzar el CBR mínimo del 5% exigido en terraplenes. Antes de definir el tratamiento, realizamos una clasificación de suelos granulométrica y de límites de Atterberg, junto con el ensayo Proctor para determinar la densidad óptima y la humedad de compactación. Solo con estos datos se ajusta la dosificación del estabilizante y se garantiza la durabilidad del firme.

En suelos arcillosos del Camp de Tarragona, la adición de cal viva reduce el índice de plasticidad de 30 a 15 en 48 horas, mejorando la trabajabilidad.