Un error habitual en proyectos de urbanización en la costa de Tarragona es asumir que la resistencia del suelo cohesivo es homogénea en toda la parcela, y no verificar con ensayos específicos. Al encontrarse depósitos de arcillas marinas y limos del Mioceno, la variabilidad lateral puede ser significativa. Sin un ensayo de compresión simple (UCS) que cuantifique la resistencia no confinada, dimensionar cimentaciones superficiales en suelos blandos de zonas como el Serrallo o Bonavista conlleva un riesgo innecesario de asentamientos diferenciales. Por eso, antes de proyectar, conviene complementar la campaña con una prospección mediante calicatas exploratorias para inspeccionar visualmente los estratos, y con un ensayo de corte directo cuando se requiera el ángulo de fricción del material.

La resistencia a compresión simple de las arcillas de Tarragona puede variar entre 20 kPa y 250 kPa según la profundidad y el contenido de humedad.