En la ampliación del polígono industrial Riu Clar, junto a la T-11, nos encontramos un estrato de limos arcillosos blandos de casi 7 metros de espesor. La alternativa de cimentación profunda con pilotes se disparaba en costo y plazo. La solución que propusimos fue un tratamiento de mejora del terreno mediante columnas de grava ejecutadas por vía húmeda. En Tarragona, donde el río Francolí ha depositado sedimentos blandos durante siglos y el nivel freático suele estar muy alto, esta técnica resuelve dos problemas a la vez: aumenta la capacidad portante y acelera la consolidación. El diseño de columnas de grava requiere un conocimiento preciso de la granulometría del material de aporte y de la resistencia al corte del suelo circundante. No se trata de un simple reemplazo de suelo, sino de un refuerzo que interactúa con el terreno original para crear un composite más competente.
El diseño de columnas de grava convierte un suelo blando de 50 kPa en un material compuesto que puede superar los 150 kPa de capacidad portante, reduciendo asientos diferenciales en más del 50%.



