A solo 70 metros sobre el nivel del mar y con más de 135.000 habitantes, Tarragona despliega su tejido urbano e industrial sobre un subsuelo que alterna depósitos cuaternarios del Francolí con formaciones calcáreas mesozoicas. En nuestra trayectoria, cuando una obra requiere excavaciones bajo el nivel freático o un sistema de drenaje que funcione a largo plazo, el dato que define todo es la permeabilidad en campo (Lefranc/Lugeon). Hemos trabajado en sectores donde la karstificación de las calizas triásicas genera conductos preferenciales de flujo, y solo un ensayo in situ permite cuantificar ese comportamiento. Por eso, ejecutamos los procedimientos según UNE-EN ISO 22282, adaptando el tipo de prueba —carga constante, carga variable o Lugeon con obturador neumático— a la litología encontrada en cada sondeo. Complementamos la investigación con un ensayo CPT cuando el perfil presenta intercalaciones de limos blandos, y con sondeos SPT si necesitamos correlacionar la permeabilidad con la resistencia a la penetración en los niveles granulares del cuaternario.
La permeabilidad en Tarragona no se puede extrapolar de tablas: cada metro de sondeo puede cambiar el comportamiento hidráulico en un orden de magnitud.



