Muchas constructoras en Tarragona subestiman la necesidad de instrumentar el terreno antes de excavar. Creen que con un par de calicatas basta. El error es caro. Sin monitoreo continuo de presiones de poro o desplazamientos laterales, cualquier movimiento diferencial puede colapsar una losa o un muro pantalla. Por eso el diseño de instrumentación geotécnica debe responder a las condiciones reales del subsuelo. En la ciudad, los depósitos aluviales del Francolí y las arcillas marinas de la costa generan comportamientos muy distintos. Antes de instalar equipos, conviene cruzar datos con un estudio de mecánica de suelos para definir puntos críticos. Así se evitan falsas alarmas y se optimiza la red de monitoreo.

En Tarragona, la instrumentación no es opcional: es la única forma de detectar a tiempo un deslizamiento en arcillas marinas saturadas.